domingo, 26 de junio de 2011

La extraña Laura. Capítulo 2.

Pisamos el húmedo césped hasta llegar a la puerta principal, las escaleras estaban más limpias de lo normal, algo que nos extrañaba, también el pasillo tenía menos polvo que habitualmente. Aquí pasa algo raro. Nos centramos en sortear a los miles de alumnos que pasan por el pasillo para llegar a nuestra taquilla. Aún sigo sin rastro de Laura, los más seguro es que esté con su amiga Paula, son inseparables.
Como todas las mañanas, abro mi taquilla, cojo mis libros aunque no creo que los utilice, y espero a Lenny que llega a toda prisa:

- Sophy, tienes que ver esto.
-¿Qué pasa?
- Ya te contaré, tú ven conmigo.

Me lleva de la mano escaleras arriba, es una sensación rara ir cogida de la mano con él, aunque nada molesta. Llegamos. Había un corrillo de gente y todos sin razón alguna me abrían paso para llegar al centro. Veo a mi hermana tumbada en el suelo totalmente pálida y sin conocimiento. Automáticamente me tiro al suelo e intento despertarla dándole dos bofetadas. No reacciona. En cuestión de segundos aparece el profesor Thomson y la multitud se dispersa. Se agacha conmigo, intenta hacer lo que puede y llama a una ambulancia.

Tengo el pecho absolutamente encogido, un malestar impresionante y un contaste pálpito profundo. El agobio puede conmigo mientras veo cómo la suben a la camilla y caigo desplomada al suelo.

En mi mente aparece una imagen borrosa. Estoy asustada. Oigo una voz y algo me dice que algo malo estaba pasando aquel día, que Laura esa mañana no era consciente de lo que hacía, que algo en ella la estaba incitando a no ser como era. Esto no huele nada bien, y yo sigo en mi mente sin saber si despertar o seguir allí para no saber lo que ocurre.

Algo huele mal, insisto, algo huele mal en este asunto...

viernes, 17 de junio de 2011

La extraña Laura. Capítulo 1.

Esa mañana Laura no era la de siempre. Se levantó y lo primero que hizo fue tomar un vaso de agua. No se encontraba bien, supongo que anoche estaría de copas con los amigos hasta hace poco y para colmo hoy tiene instituto.

La espero abajo, mientras ella se viste me pongo unos cereales e intento poner buena cara hasta que baje. La oigo pegar un portazo y aguantar la puerta, como si algo le estuviera empujando a hacerlo, tras un forcejeo tras otro se oye otro portazo y bajar las escaleras a toda prisa. Me extraña todo esto bastante, pero a estas horas de la mañana no es un buen momento para hacer preguntas. Me callo y sigo con mis cereales.

Laura se sienta, se la ve acalorada y malhumorada, se toma unas galletas y sale de la casa sin mí, yo como una tonta no le replico nada, me tomo mi tiempo y salgo a mi hora.

Era una mañana de otoño con niebla por todas partes, no se podía ver como el señor Philips regaba sus plantas, ni como el perro de la vecina de enfrente jugaba a morder el agua de los aspersores, tampoco era una imagen imprescindible pero daba un toque acogedor a la rutina de todas las mañanas. Veo que me estoy entreteniendo mucho, dejaré de mirar alrededor y seguiré hasta la parada de bus donde me recogen, espero encontrarme con Laura.

Llego a toda prisa y me monto en el autobús amarillo típico de las películas americanas, el conductor es muy fan y la decoró así sin razón alguna. Ya está casi lleno, busco algún asiento y me encuentro con Lenny, mi mejor amigo, como siempre me estaba guardando el sitio, al lado de la ventanilla, donde me gusta a mí. Echamos un rato de charla mientras dibujamos tonterías en el cristal empañado del bus. Cuando llegamos a la parada, nos abrochamos el abrigo y salimos todos en estampida, no precisamente por la motivación de ir al insti, sino porque nadie quiere perderse el último día de clase, sin exámenes y prácticamente sin clases, esto es un lujo.